by barandiaran
5. julio 2009 15:24
Las relaciones de consumo entre las instituciones financieras y los consumidores de estos servicios han estado bajo grandes cambios en los últimos meses. La crisis financiera mundial, la normativa que intenta promover Obama en su pais para defender el cliente bancario y, localmente, una serie de medidas de protección del cliente y de transparencia, a la vez que un cambio legal muy fuerte en el tema (protección de datos personales, pequeñas causas, etc) han generado un terremoto no del todo comprendido por los agentes del mercado. Lo más difícil es la comprensión de los principios o valores en que se apoyan todas estas medidas, las que exceden el mero marco de las actividades financieras.
Uno de estos es el "principio de precaución" que defiende que toda actividad que conlleve un riesgo teórico o práctico no debe ser aprobada hasta que sus impulsores demuestren su inocuidad. Esto significa, que cualquier institución que promueve una actividad de cualquier tipo - desde colocar en el mercado determinado producto, hasta el diseño de nuevos servicios, etc - tenga como responsabilidad evaluar los riesgos que origina y tomar las medidas adecuadas para que, tanto sus clientes, como el mercado, el ambiente, o la actividad económica general esten en condiciones de conocerlos y manejarlos.
Esto hace recaer la carga en quien realiza la activdad y no en quién la consume o la acepta pasivamente.